Autolimitarse es peor que la censura

Publicado: 3 mayo, 2010 en Actualidad, Reportajes

Este lunes 3 de Mayo, se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Expresión, instaurado por la Naciones Unidas desde 1993 para reconocer el trabajo que realizan los profesionales de prensa, quienes en su búsqueda de la verdad, muchas veces sufren encarcelamientos, torturas y muerte. La libertad de expresión está establecida en el artículo 30 de la Constitución Política de Nicaragua, así como en el 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos


Por Mauricio Miranda
mauriciomiranda@conexiones.com.ni

La punta del lapicero se colocó suavemente sobre el papel. Ya casi comenzaba a trazar un círculo alrededor de la respuesta “E: 7 de junio”, cuando de repente se detuvo. La punta del lapicero se movió un poquito hacia arriba sobre la hoja, esta vez buscando la respuesta “B: 30 de abril”, pero allí permaneció inmóvil. Tal vez es “C: 1 de diciembre”, o a lo mejor es “F: 8 de mayo”, intentó.

La joven, que vende finos aretes y anillos en un pequeño módulo de un centro comercial capitalino, comenzó a darse ligeros toquecitos en los labios con el lapicero, pensativa, como lo haría en un examen de Matemáticas, con la mirada fija en las seis opciones que tenía para responder, cuándo se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Expresión. Hasta que finalmente respondió: “¡Ay, no sé!”, y nos devolvió con una risita el lapicero y el papel.

De las 50 personas que participaron en el sondeo realizado por la Unidad de Producción Informativa, el pasado miércoles 28 de abril, únicamente dos pudieron responder correctamente, el día 3 de mayo.

Curiosamente, 39 de ellos acertaron al contestar, que la pareja actual del actor estadounidense Brad Pitt, es Angelina Jolie. Dos de ellos dijeron que era Jennifer Aniston. Y el resto, nueve, que no sabían, porque no ven mucha televisión.

EN LOS ÚLTIMOS AÑOS, LA CARGA MÁS PESADA al momento de defender el derecho a la Libertad de Expresión en Nicaragua, la han asumido los medios de comunicación, y ciertos sectores de la sociedad civil, señalan miembros de estas agrupaciones, analistas y periodistas consultados. Aún se resisten a subir al escenario, según ellos, los más interesados: la misma población.

En el ámbito político, pese a las marchas organizadas en contra del gobierno del presidente Daniel Ortega durante su gestión, sus coordinadores han admitido que pudieron haber hecho “más bulto” de personas lanzándose a las calles con banderas y pancartas como oposición. La “marcha de las escobas” de marzo pasado, cuyo objetivo era “barrer” simbólicamente la corrupción del gobierno sandinista, de acuerdo a sus coordinadores, fue señalada –aún por medios de comunicación no afines al gobierno–, por su “poco poder de convocatoria”. ¿Mala coordinación o desinterés general?

El sociólogo Juan José Sosa, docente en el Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Centroamericana (UCA), lamenta que los nicaragüenses no aprovechen la relación directa entre la defensa del derecho a la Libertad de Expresión y de informarse ampliamente, con los Derechos Humanos y con el desarrollo de la Democracia.

Sosa rescata la visión de los utilitaristas ingleses Jeremy Bentham y John Stuart Mill, quienes consideraban que alcanzar un mayor nivel de desarrollo en la gente, para el bien común, pasa por el hecho de poseer “conocimientos informados”.
“La gente no demanda lo que no conoce. Eso se llama: las preferencias informadas de la gente”, señala el sociólogo, quien añade: “Por eso la importancia, en términos políticos, democráticos, de que la gente se informe y maneje cada categoría en sus derechos, para que así mismo demande”, indica.

EL PERIODISTA OMAR GARCÍA, quien deja el micrófono abierto en su programa cada mañana en Radio La Primerísima, para recibir denuncias y desahogos de sus oyentes, cree que hay “bastante participación de la gente”, pero no les gusta asumir compromisos.

“La energía eléctrica sube a partir del Primero de Mayo. Yo no veo gente diciendo: Voy a protestar a la esquina, voy a llamar a mis vecinos, porque la gente no quiere hacerlo en verdad, o le hace falta liderazgo. Los que van a las calles, ya sabemos que son trabajadores de los ministerios, no es gente espontánea que va a pedir permiso para dejar su trabajo. Eso es falso”, señala García, e interrumpe para recibir una llamada al aire.

Aprovechando un intermedio musical, Omar continúa: “Tenemos la mala costumbre de esperar a que hagan las cosas por nosotros. Mucha gente va a votar cada cinco años, pero se olvida de que son ciudadanos”.

“¿Y qué hay del interés de informarse?”, le preguntamos. “Aquí en Nicaragua, la mayoría de la audiencia está en radios musicales, reggaetoneros, música sin ningún mensaje, y que más bien es denigrante para la mujer. Preguntale a los jóvenes si oyen noticias, si leen periódicos. Buscan Internet para ver si Brad Pitt se divorció de Angelina Jolie”, responde.

Tanto Sosa como García, mencionaron la palabra “miedo”, como otra de las razones por las cuales la gente prefiere ver los toros de largo, cuando se trata de importantes acontecimientos políticos y sociales del país.

¿Tiene motivos la ciudadanía para sentir miedo? Al parecer, en las oficinas públicas, es donde esta palabra tiene un enorme significado.

“JUAN CARLOS” SUSTITUYÓ A SU JEFE INMEDIATO UN DÍA, en una reunión con el director y delegados de alto mando de la institución pública donde trabaja actualmente. Ya en la mesa, le llamó la atención la facilidad con que se tomaban ciertas decisiones: “La instrucción era: si la persona no es del partido, a volar”, relata.

Asegura que le sorprende, cómo algunos empleados no sandinistas aún siguen en sus puestos. “Si están allí es por generosidad, porque allí hay sólo dos tipos de trabajadores: el que está en el partido y el que no. Por eso yo tengo mi carnet de militante”, comenta este funcionario, quien accedió a hablar de su caso, sólo si no se revelaba su verdadera identidad.

Cuenta que durante el anterior gobierno liberal, se conocía a los empleados sandinistas militantes, “incluso había un locazo que pasaba cantando consignas sandinistas por todas las oficinas, y una señora en los pasillos le decía, “cállate papito, que te van a correr””. Pero eso no ocurrió, porque según él, “había más tolerancia”.

“Pero ahora no. Aquí no se puede hablar en contra por miedo a que te corran. Es más, yo soy sandinista, voté por el partido, pero aún así, yo sé que me conviene no decir nada, y si lo voy a hacer, mejor que sea algo bueno”, confiesa.

“¿Cómo es el ambiente en las oficinas?”, le preguntamos a “Juan Carlos”. “Mirá: a todo mundo los ves tranquilo, contento, que participa. Pero por dentro no es así, porque a nadie le gusta que lo obliguen. Yo colaboro, me gusta mi trabajo y todo, pero a veces no puedo, y si no voy, me fichan. Hay que ponerse la camiseta, hay que llevar la bandera, porque si no, te ven mal, te ven como un reaccionario”, expresa.

A PAUL GÓMEZ, DE 20 AÑOS, y a sus amigos del “Movimiento No”, también los tildaron de reaccionarios la tarde del 4 de octubre de 2008, cuando fueron agredidos a fajazos por protestar contra el gobierno frente a las instalaciones del Canal 4.

Paul conserva su optimismo desde entonces. Explica que el movimiento que comenzó como iniciativa de unos diez chavalos de la UCA y otras universidades, ahora ya cuenta con unos 200 muchachos en sus filas. Y señala que la Red de Resistencia Ciudadana, con la cual tienen alianzas, se ha establecido en Managua, Masaya, Tipitapa, Ciudad Sandino, León, Diriamba, Carazo y Matagalpa.

Pero su expresión se desencaja un poco, cuando reflexiona sobre la pasividad de aquellas personas, que según él, deberían de ejercer su derecho a la libertad de expresión.

“Si te ponés a pensar, golpearon a una persona. Eso al principio causó reacción en la gente, pero después se volvió algo natural. Ahora, cada vez que van a protestar, ya es algo normal. Todo mundo sabe, y nadie dice nada”, se lamenta el universitario.
“Lo lamentable es que hasta que no los lleguen a golpear, a agredir verbalmente, o los difamen, no van a despertar, a pesar de que hoy existe una necesidad económica grandísima en el país, una necesidad de servicios básicos, de una educación con mejor infraestructura, de que existe un sistema de salud que está en el esqueleto. La sociedad se encuentra dormida y con miedo”, expresa.

El sondeo realizado entre 50 personas por la Unidad de Producción Informativa, brindó otros datos interesantes. Sólo dos personas acertaron al responder que el Artículo 30 de la Constitución Política de Nicaragua, es el que defiende la Libertad de Expresión. El artículo reza: “Los nicaragüenses tienen derecho a expresar libremente su pensamiento en público o en privado, individual o colectivamente, en forma oral, escrita o por cualquier otro medio”.

Y por otro lado, el 56 por ciento reconoció que “no pongo en práctica mi derecho” a la libertad de expresión cuando desea modificar alguna situación que lo esté perjudicando en su comunidad, en su trabajo, o en su jornada diaria, como la calidad del transporte público, o la mala atención en servicios.

“A veces, nosotros como ciudadanos y ciudadanas, nos auto limitamos, y creo que esa es la peor de la censuras: la autocensura, porque te estás quitando el derecho de movilizarte, de organizarte, que al no ejercerlos te estás mutilando como persona política”, asevera Claudia Pineda, Directora Ejecutiva del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP). “Y si no tenés la libertad de expresarte, no tenés la libertad de exigir tus derechos”, sentencia.

Política de incomunicación oficialista se mantiene férrea

A poco más de tres años de gobierno, la estrategia de comunicación ejecutada por el Presidente Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, mantiene su efecto de restricción: en las instituciones públicas se castiga si se brinda información a los reporteros de medios que no son afines al gobierno; los recortes de publicidad dirigidos, han provocado despidos en las salas de prensa, debilitando aquellas voces críticas a su gestión.

Las amenazas de más agresiones mantienen el temor entre los periodistas, y algunos reporteros oficialistas –que también han resultado lesionados–, se han dado a conocer por tener actitudes agresivas.

Por otro lado, el Colegio de Periodistas de Nicaragua (CPN), autodenominado la “máxima instancia organizativa del gremio periodístico” –y que actualmente sufre una crisis interna–, sigue siendo visto con reservas por algunos hombres y mujeres de prensa, por la abierta afinidad de su dirigencia hacia el partido FSLN.

Una encuesta realizada por la firma M & R Consultores entre marzo y abril de 2009, reveló que el 41.9 por ciento de los nicaragüenses, consideraba que la libertad de expresión en este gobierno es “regular”. Un 21.6 por ciento dijo que era “mala” y un 5.9 la calificó como “muy mala”. El 27.2 por ciento dijo que era “buena” y solamente el 3.1 por ciento, afirmó que era “muy buena”.

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